Joana León

¿Hace cuánto que no te tomas la tensión? Puede que creas que no lo necesitas, porque te sientes bien y nunca has tenido problemas de salud. Pero por algo llaman a la hipertensión “el asesino silencioso”: no avisa, no hay signos de que esté ahí, pero sin tú saberlo, poco a poco va causando estragos en tu organismo: es factor de riesgo para tantas enfermedades que da vértigo, como infarto, hemorragia cerebral, insuficiencia renal, problemas cognitivos, incluso impotencia en hombres, entre otros.
Por ello es importante realizar mediciones: acudiendo a consulta médica, en casa o en la farmacia.
Empecemos por aclarar qué es la hipertensión arterial (HTA), y por qué aumenta el riesgo de tantas otras enfermedades.
Es una patología en la que se da un aumento en la fuerza que la sangre ejerce sobre la pared de las arterias de todo el cuerpo. Esto hace que el corazón tenga que hacer un sobreesfuerzo para seguir bombeando sangre, y por ello, propicia la aparición de enfermedades del corazón, además de favorecer el acúmulo de colesterol (Lee mas aqui) en las paredes de las arterias. Además, esta presión elevada mantenida en el tiempo acaba dañando las arterias, afectando a algunos órganos como los riñones, o al cerebro, donde la cantidad de sangre que llega a los tejidos se puede ver reducida y provocar ictus o demencia vascular.
Según últimas guías clínicas de la Asociación Americana del Corazón, los valores de tensión normal son de 80/120 mmHg o menos; hasta 80/129 se trata de tensión elevada; y por encima de esas cifras, estamos ya hablando de hipertensión arterial.
Ya sabemos entonces qué es la hipertensión y por qué es tan importante mantenerla controlada. Entonces, ¿qué podemos hacer al respecto?
Sobre la alimentación, las dietas recomendadas son la dieta DASH o la mediterránea.
La dieta DASH recomienda el consumo de alimentos preferentemente vegetales (semillas y frutos secos, legumbres y cereales integrales, fruta y verdura, aceites de semillas vegetales), lácteos desnatados y alimentos proteicos saludables (como la soja y otras legumbres, el pescado y marisco, y opcionalmente, cortes magros de pollo y pavo)
La dieta mediterránea promueve el consumo de fruta, verdura, pescado, frutos secos y semillas, legumbres, cereales integrales y aceite de oliva.
Uno de los factores claves en nuestra alimentación será aumentar el potasio y reducir el sodio. El potasio se encuentra en muchos alimentos vegetales (plátano, aguacate, almendras, espinacas, lentejas, etc.), y los alimentos integrales contienen mayor cantidad que sus homólogos de harinas blancas.
Según algunos estudios, los nitratos presentes en alimentos vegetales (como espinacas, acelgas o remolacha) también pueden contribuir a mejorar los niveles de tensión.
Como decíamos antes, es muy importante consumir menos de 2-3 gramos de sal diaria. Hay que tener en cuenta que muchos de los alimentos que compramos contienen sal (pan, caldos, preparados, etc.), y en muchos casos consumimos más sodio por este motivo que por haber añadido en casa a los alimentos.
Por eso, deberemos revisar el etiquetado: no es lo mismo bajo contenido en sal que contenido reducido en sal (contiene un 30% menos de sal que un producto similar, pero no implica que sean bajos en sal).
